¿Por qué nos gustan las cosas imposibles? ¿Por qué nos esforzamos en obtener cosas que no son posibles? ¿por qué tengo que tirarme todas las noches soñando con que pasará? ¿por qué no se puede cumplir?
Lo peor de soñar no es el momento en el que sueñas, sino cuando te levantas; cuando de repente te das el porrazo y te das cuenta de que todo absolutamente todo era mentira, que utilizabas esa mentira para sobrevivir el día a día, engañándote a ti misma, pero te has caído, una vez más lo has hecho y ya no ha vuelta atrás, porque te has dado cuenta de que tu fantástico sueño se ha esfumado en un momento como si nada hubiera pasado y sientes un terremoto que afecta a todos tus sentidos y arrasa con todo lo que ve a su paso sin excepciones, no importan los sentimientos, solo importa arrasar, terminar con todo y como siempre de la forma más dolorosa.
Y es que esta vida está llena de deseos imposibles, de sueños que nunca se van a cumplir, de actos que jamás realizarás y lo peor de todo es que sabes que sin ellos no podrías seguir adelante, ¿ qué sería de nosotros sin esos sueños que nos hacen levantarnos cada mañana sonriendo, que nos hacen que nos metamos en la cama ilusionados, que miremos la parte positiva de la cosa más negativa del mundo? ¿Qué sería de todas aquellas personas que se aferran a un sueño para poder levantarse todas las mañanas y seguir luchando para poder algún día ser felices? ¿Qué sería de ellos sin sueños? Y lo peor, ¿ qué sería de mi sin ellos? No puedo vivir sin soñar, soy soñadora por excelencia pero lo peor es la caída, nunca suelo estar preparada para ella y anoche, como tantas otras veces, me volví a caer y esta vez la caída dolió como nunca antes y ahora estoy aquí a las 00.12 de la noche, escuchando música melancólica y sin parar de pensar en lo tonta que he podido llegar a ser simplemente imaginando….y lo más difícil de todo, es que me cuesta levantarme y que no puedo seguir adelante sin soñar.
“Que toda la vida es un sueño y los sueños, sueños son”

